juliancamachoJulián Camacho

El máster de arteterapia fue la línea, de dos años, que marca un antes y un después. Ya hace unos años que lo concluí y es por eso que puedo decir ahora, que la experiencia formativa no se ha acabado. Como el bebé después de mamar que continúa moviendo los labios, saboreando y alargando este momento, el máster te ofrece la posibilidad de continuar.
Es un continuar diferente. Un camino que se ha hecho más ancho, donde las dificultades son claramente oportunidades para seguir creciente.
Tengo que confesar que después de 30 y pico años trabajando en el ámbito de la educación social, desde que me he formado como arteterapeuta, mi trabajo profesional ha hecho un giro.
Siento que se está ‘cocinando’ en mi talante una nueva forma de hacer. Mis planteamientos educativos están tomando una nueva apertura constantemente. Dos encuadres, educador-arteterapeuta, tan diferentes y a la vez tan cercanos.
La formación del Máster me ha permitido ver mi trabajo con unos objetivos que pasean por el mismo camino; ayudar a la persona, joven, niño,… a encontrar sus potencialidades, sus capacidades. Quizás se puede pensar y decir, acompañar a cada persona a ser un mismo.

anna foto2cvgAnna Tort

Ésta es una formación intensiva, intensa, integral; una formación que para mí ha significado un antes y un después. Una propuesta de formación muy interesante y diferente para apasionados de la naturaleza humana. Un viaje que me ha enseñado a hacerme preguntas, a tener curiosidad, a no dar nada por hecho. Ahora entiendo un poco más por qué hago el trabajo que hago, el por qué lo quiero hacer y un poco más de cómo hacerlo. ¿Cómo investigar sobre la naturaleza humana? Pues a través de mi misma, para empezar. Una formación para empezar, abre camino.

Pere Parramon

Two roads diverged in a wood, and I— I took the one less traveled by, And that has made all the difference. Robert Frost, The Road not Taken (1916), fragment.
Soy profesor de Teoría del Arte del Máster Integrativo en Arteterapia desde su inicio. Mirar atrás y mirar adelante me resulta un ejercicio similar, quizás porque desde el curso 2006-2007 con cada nueva edición retomo con nuevos alumnos un camino que imagino amarillo y boscoso, como el del poema de Frost.
Y uso el verbo “retomar” porque no se trata de “volver a empezar” o de coger otro camino. Si bien cada año aparecen atajos diferentes, rodeos que constituyen retos y sorpresas donde pararse –un árbol especialmente alto, una fuente sombría, un blando de musgo brillante–, el camino es, poco más o menos, el mismo. No tanto por el punto de salida o el de llegada, por la velocidad o por la ruta, que varían porque el bosque es grande y siempre para descubrir, sino por las huellas. Una de las experiencias personales y profesionales más bonitas que me ha ofrecido formar parte de este máster es poder reseguir las pasas otros años, no sólo las mías, sino también y sobre todo las del resto de compañeros y alumnos, huellas donde a veces vuelve a caber el pie y a veces no, algunas bien paralelas y otras que van y vienen. Vivimos y pensamos con prisa, pero darte cuenta de que ya has pasado por un lugar en buena compañía y que este es viejo y nuevo a la vez, y que encuentras rastros que te hicieron reflexionar y cambiar… es un privilegio.

Clara Aulina Ros

Lo primero que me sucede cuando pienso en la formación de arteterapia es que me aparece una sonrisa en los labios acompañada de una sensación extraña en la barriga, ¿podría explicarlo con alguna palabra? A lo mejor siento cierta nostalgia de la experiencia vivida a lo largo de la formación.

Podría contar algo propio usando la palabra “integrativo” que aparece en el nombre de la formación. El programa formativo está concebido partiendo de una forma concreta de entender la subjetividad humana, esto hace que si tú te implicas, los 2 años de formación se convierten en un tiempo vivo, donde desde la experiencia, desde el hacer, desde el ponerte en juego puedes reabrir algo de lo personal sin ser consciente de ello y así ir creando la propia forma de ser arteterapeuta.

La formación es un itinerario pensado para que cada alumno pueda integrar el método apropiárselo. La  teoría, la práctica y lo personal se ponen en juego en un marco protegido que sostiene y que permite al alumno perderse para volverse a encontrar ya desde otro lugar.

Para terminar algunas frases que yo me llevé y que me acompañan en mi vivir y en mi profesión:

Hay que poder perder para hacer algo nuevo.

El propio trabajo terapéutico es esencial para poder estar a disposición del otro.

El arteterapeuta no nace, el arteterapeuta se hace con años de práctica, de terapia personal, de supervisión y ética profesional.

Maria Canet

Sobre los dos años de formación en el Máster de Arteterapia Integrativo impartido desde la Universidad de Girona…

Cierro los ojos y me aparecen unas palabras: ‘Traspasada por la experiencia’. Los vuelvo a cerrar y me devuelve una imagen. Un fin de semana de formación: viernes por la tarde comienza la aventura. Durante dos días nos adentramos en un mundo diferente: complejo, rico de ideas, de sensaciones, de preguntas, y de conceptos , de silencios, de juegos, de poesía, de encuentros y desencuentros, y de pérdidas y de crecimiento… También de bloqueos, de cosas que se desajustan para poder abrir la posibilidad de ajustar de nuevo, de diferente manera. No acabaría nunca de poner palabras y siempre serían insuficientes para explicar de qué trata esta formación.
Información , mucha información , pero sin empacharse de conceptos, teoría que va tomando forma a través de la práctica, de la experiencia y siempre a través de una misma, algo de ti se pone en juego a cada minuto. A cada uno le va llegando a su manera, a través de un ritmo propio, y es que de eso se trata. Lo propio es el que toma una dimensión casi sagrada. Y es que es así como debe ser, no hay nada hecho si no se hace desde la propia elaboración, y así, ir trazando un camino. De respeto a ti misma, a los propios procesos, de respeto al otro y a sus procesos. Aquí empieza el largo viaje por el proceso arteterapéutico, que yo diría del propio viaje de la vida .

Ahora, después de dos años intensos de trabajo: talleres con otros compañeras (lazos estrechos llenos de guiños), del trabajo con los profesores y profesoras (profesionales que acompañan desde el respeto) del trabajo a través de la teoría, del pensamiento, del contacto con los materiales, con el hacer, del contacto con artistas, con profesionales poetas del psicoanálisis, del propio trabajo personal de terapia, y de 300 horas de prácticas intentando los primeros pasos como arteterapeuta, algo cambia dentro de ti. A mí, se me abre una concepción diferente de lo humano, de la singularidad de cada uno, me habla también sobre la capacidad de soñar, de entrar en este mundo de sueño, de imágenes y de resonancias que reconfortan y me hablan de mi intimidad y me animan a trazar el propio camino. Gracias.