Experiencias de Arteterapia por Clara Aulina Ros

experiencias de Arteterapia Como experiencias de Arteterapia, lo primero que me sucede cuando pienso en la formación de arteterapia es que me aparece una sonrisa en los labios acompañada de una sensación extraña en la barriga, ¿podría explicarlo con alguna palabra? A lo mejor siento cierta nostalgia de la experiencia vivida a lo largo de la formación.

Podría contar algo propio usando la palabra “integrativo” que aparece en el nombre de la formación. El programa formativo está concebido partiendo de una forma concreta de entender la subjetividad humana, esto hace que si tú te implicas, los 2 años de formación se convierten en un tiempo vivo, donde desde la experiencia, desde el hacer, desde el ponerte en juego puedes reabrir algo de lo personal sin ser consciente de ello y así ir creando la propia forma de ser arteterapeuta.

La formación es un itinerario pensado para que cada alumno pueda integrar el método apropiárselo. La  teoría, la práctica y lo personal se ponen en juego en un marco protegido que sostiene y que permite al alumno perderse para volverse a encontrar ya desde otro lugar.

Para terminar algunas frases que yo me llevé y que me acompañan en mi vivir y en mi profesión:

Hay que poder perder para hacer algo nuevo.

El propio trabajo terapéutico es esencial para poder estar a disposición del otro.

El arteterapeuta no nace, el arteterapeuta se hace con años de práctica, de terapia personal, de supervisión y ética profesional.

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